PROBIÓTICOS: NUESTROS PERFECTOS ALIADOS

El buen funcionamiento del tracto digestivo - que está constituido por una serie de órganos huecos que forman un largo y tortuoso tubo desde la boca hasta el ano, y otros órganos que ayudan al cuerpo a transformar y absorber los alimentos – es imprescindible para un estado de salud óptimo.

El intestino es un órgano que interviene de manera destacada en la defensa del organismo y que posee su propio sistema inmunitario, conocido como GALT, y conectado con el sistema linfático general y otros subsistemas inmunitarios, en especial al MALT (tejido linfático asociado a las mucosas, por sus siglas en inglés).

El GALT se compone de multitud de células inmunitarias, tales como macrófagos y linfocitos T y B, que producen una gran cantidad de inmunoglobulinas A, presentes en las mucosas y que defienden las superficies corporales de las agresiones externas.

A su vez el intestino está colonizado por millones de bacterias beneficiosas (microbiota intestinal) que viven en perfecta armonía con el huésped. La importancia y el alcance de las funciones de la microbiota intestinal la convierten casi en un órgano aparte.